Siempre soñé con estudiar idiomas, de preferencia inglés, pero la situación económica era muy complicada y debido a eso no pude viajar hasta donde estaba esa carrera por lo que me inscribí a la UV a la carrera de Contaduría para no "desperdiciar el tiempo", quería trabajar y poder en un futuro estudiar lo que quería, trabajaba como Analista en los programas del INEGI, pero nunca me pasó por la mente ser docente.
En el 2001 terminé mi carrera, en agosto de 2003 un Contador con el que hice mi servicio social me dijo que si me gustaría dar clases en el CECYTEV, Institución donde actualmente trabajo, me dio un poco de miedo ya que son alumnos de preparatoria, ya grandecitos y yo sin experiencia, me arriesgué y comencé con 9 horas de la materia de Economía, el primer día de clases fue completamente abrumador, me ponía nerviosa, no sonreía, me mostraba dura con los chicos, entre muchas otras cosas, en ése momento era una docente por convicción, no tenía ni idea de cómo preparar una clase que fuera amena, interesante para los chicos, con decepción veía la cara de aburrimiento y fastidio en mis chicos, realmente al igual que otros compañeros sentía que la docencia no era para mí.
En un principio lo vi como una oportunidad de empleo, como algo pasajero en mi vida porque realmente deseaba ubicarme en actividades propias de mi profesión que hasta éste momento no se me habían presentado.
Sin darme cuenta un día percibí que la docencia formaba una parte importantísima en mi vida y que ya no podría desenvolverme en otra actividad que no fuera ésta porque entre más me capacitaba, mas me comprometía al grado de no poderla dejar, esto se dio porque tuve una excelente oferta de trabajo para dirigir un despacho contable en Coatzacoalcos y no dude en decir que no podía y me dije que si ésta oferta la hubiera tenido antes de conocer lo que era realmente la docencia a lo mejor mi respuesta hubiera sido un sí de inmediato, pero los caminos están realmente bien trazados y ahora afortunadamente me encuentro impartiendo clases como muchos de ustedes. Hoy pienso que ser docente es una labor muy noble y gratificante porque descubrí que no solo mis alumnos aprenden cosas nuevas si no que también nosotros aprendemos muchísimas cosas de ellos, lo que conlleva a ser y hacer mejor mi trabajo cada día.
Continuamente me exijo más porque en el fondo veo en los jóvenes el reflejo de mi hija y trato de darles siempre lo mejor de mí porque me gustaría que ella recibiera lo mismo de sus maestros.
La docencia significa para mí un área de oportunidad donde puedo desarrollarme como profesionista, como ser humano y hasta en ciertos momentos como mamá. Por esta razón me comprometo cada día a hacer una mejor docente y persona, para poder lograr formar jóvenes altamente capacitados tanto en el ámbito laboral como personal.
La satisfacción más grande que he tenido, es cuando escucho en mis ex alumnos comentarios como: maestra cuánto me ha servido lo que usted me enseñó, que razón tenía, la contabilidad es facilísima o ¿Qué cree que estudio? Contabilidad y es porque quiero ser como usted, para mí esto compañeros es altamente gratificante y muy emocionante.
Claro aunque no todos los momentos han sido gloriosos, debido a que también he escuchado frases como: me puedo cambiar de especialidad porque ya me canse de tantos números, reprobé porque esto no me gusta, que difícil es contabilidad. Los comentarios anteriores me han ayudado para buscar estrategias que me permitan hacerles ver a los chicos la importancia que tienen todas las carreras que el CECYT imparte y que ciertamente a algunos se les hace difícil pero con empeño y dedicación todo se hace más fácil de digerir.
Otro disgusto que he encontrado son los programas de estudios que no están bien estructurados y lamentablemente tengo que trabajar con ellos porque no me es permitido modificarlos y me siento limitada en mi desempeño, porque siento que debido a la globalización hay cosas nuevas y más novedosas a las cuales se pueden enfocar.
Hoy día me siento realmente comprometida con lo que hago, lo cual me da la pauta para seguir capacitándome cada día, y entré a ésta especialización para aprender muchísimas cosas que me puedan ayudar, lo cual fortalecerá mi quehacer diario.
Estoy satisfecha con lo que hago, aunque a veces me tenga que acostar tarde revisando cosas, o que tenga algún enojo con mi familia, porque una mirada de admiración o jóvenes participativos y dispuestos a darte su punto de vista es la mayor alegría de un día cargado de trabajo, ya que ellos son los que me impulsan a echarle todos los kilos a los días que siguen.
Mi fortaleza: mis alumnos y mi familia
Mis debilidades: la impotencia de que por razones económicas muchos alumnos tengan que darse de baja y no puedan seguir estudiando o que muchos padres de familia no se preocupen por sus hijos y por darles como herencia una educación que les servirá hasta el último día de sus vidas.
Mi desilusión es que muchos docentes no traten de superarse para poder transmitirle conocimientos sólidos y cimentados a los alumnos, que por un salarios se paren frente a ellos, sin preparar una clase, sin poner fe en lo que hacen, sin quererse adaptarse a las nuevas y novedosas reformas que está teniendo continuamente la educación y que sigan siendo los maestros tradicionalistas que año con año no siembran nada en los alumnos.
Creo que cuando nos encontramos realmente con nuestra profesión es cuando solemos sentirnos muy completos y damos lo mejor de nosotros. Creo que no es la primera vez que tenemos ciertas inclinaciones profesionales y terminamos estudiando otras por ejemplo según yo iva estudiar Odontología cosa que no hice finalmente.
ResponderEliminarLo importante es como lo dice encontrarse en el camino y dar lo mejor de uno para que nuestra labor sea la adecuada, más si ésta es la de formar mentes para una vida mejor.
Saludos: Ruve